
Cuando las puertas se abren y el aire frío del invierno entra en la zona de trabajo, lo primero que se afecta son las puntas de los dedos. Las manos se entumecen, los utensilios se vuelven difíciles de usar, y el tiempo necesario para realizar las tareas aumenta. Para solucionar esto, se puede utilizar un calentador de ropa por infrarrojos, adaptándolo para que funcione como fuente de calor directamente sobre el lugar donde se trabaja. De este modo, se obtiene calor donde realmente se necesita, es decir, sobre uno mismo y sobre las herramientas, en lugar de desperdiciar energía en el aire frío.
¿Qué hay realmente dentro del equipo? Dentro de un tubo de cuarzo se encuentra un elemento emisor de calor por ondas infrarrojas. Este elemento emite calor intenso en línea recta, calentando directamente a las personas y objetos. Pensemos en cómo el sol calienta nuestro rostro en un día frío. La ventaja es la rapidez: el calor está listo en cuestión de segundos, así que uno siente el calor en cuanto entra en su campo de acción. La configuración típica es de 120V y 1,500W, con un conector estándar que se conecta directamente a los enchufes comunes. Es un dispositivo compacto y direccional, por lo que se puede orientar hacia donde sea necesario: sobre la mesa de trabajo, hacia el estante de herramientas o directamente en el lugar donde se realizan las tareas.
¿Por qué es útil en espacios con corrientes de aire? Los sistemas de calefacción por aire perdían su calor en cuanto las puertas se abrían. Los calentadores convencionales gastaban energía calentando aire que no permanecía en lugar alguno. En cambio, los calentadores por infrarrojos actúan directamente sobre el problema principal: el frío que dificulta el manejo de las herramientas. Al aplicar calor directamente sobre los guantes y las mangos de las herramientas, se logra mantener las manos firmes, lo que permite seguir trabajando sin cometer errores. Como el calor es localizado, no es necesario calentar todo el espacio, lo que ayuda a reducir el consumo de energía. Cuando termina el trabajo, el mismo dispositivo puede usarse como secador para chaquetas, toallas y trajes de protección.
Qué tener en cuenta Los calentadores por infrarrojos son dispositivos direccionales, por lo que su colocación es crucial. Hay que instalarlos en lo alto o sobre un soporte, y luego orientarlos para cubrir la zona de trabajo principal. Es necesario mantener el elemento a al menos tres pies de distancia de cualquier material inflamable, y asegurarse de que haya suficiente espacio alrededor de él. Se trata de un calentador eléctrico, por lo que hay que planificar bien el camino del cable para evitar riesgos de tropiezos y mantenerlo alejado de equipos móviles. Para mayor comodidad y seguridad, es mejor elegir un modelo con protector y interruptor de seguridad. En condiciones húmedas, es importante elegir un dispositivo diseñado para uso en ambientes húmedos, y no exponer el tubo de cuarzo a sprays directos.